miércoles, 16 de marzo de 2011

SOBRE LA LEY DE TIERRAS


No pretendo en este blog mas que generar ideas de debate, por lo mismo es central que ustedes amigos lectores participen-

Hoy percibo con cierta quizás demasiada desconfianza el actual proyecto sobre  la ley de tierras, siempre he tenido la idea que si un proyecto de ley le incomoda a los hermanos godos, es una buena iniciativa, y el que el ministro de agricultura sea conservador me dejaba una gran preocupación, claro que ver la reacción de sus copartidarios me confundió profundamente por eso, decidí leer un poco mas lo que no esta escrito y ver como han sido los procesos truncados de reformas agrarias,  y la constante no son los grupos armados, pues la primera reforma se propone en 1936, ¿había en ese momento presencia de grupos narcoparamilitares o narcoguerrillas o las mal denominas bandas criminales? ¿Había cultivos ilícitos? ¿Por qué fracaso? Fracaso solo por la voluntad política.
Podría citar los ejemplos que desde 1936 aparecen pero ese amigo lector es un proceso de reconstrucción histórico que prefiero pasar por alto en este momento para tocar la actualidad.

Nos encontramos ahora como inicialmente lo reseñé frente a un nuevo proceso de reforma agraria, pensada esta en el postconflicto, en un escenario muy diferente al que se vislumbra pero creo que esa es la importancia del mismo, eso es lo que lo hace inviable y para tranquilidad de nuestros hermanos godos  (y para ser justos a los uribistas también les interesa frenar esta iniciativa), imposible. O ¿acaso el constante ataque de los grupos armados en Colombia no la imposibilitan? ¿Acaso ese recrudecimiento de las acciones bélicas solo han logrado beneficiar directamente a quienes se oponen a tal iniciativa?

Creo firmemente que quienes ostentan el poder están usando a los grupos armados para frenar la reforma agraria, el principio de no repetición de los actos que causaron el desarraigo es una condición a cumplir y mientras se le permita el libre transitar y actuar a tales grupos, no será cumplida, ¿volvería usted a su tierra sabiendo que los combates se han recrudecido? ¿Lo haría sabiendo que los grupos armados están asentados en las mismas zonas? Quizás no halla una sincronización entre los grupos armados por fuera de la ley con el Estado para lograr tal fin, quizás y es lo más probable, los poseedores de la tierra solo permitan que estos grupos se den vitrina, muestren que no están muertos ni acabados como muchos creen y generen como en el caso de Anorí en Antioquia 5.000 desarraigados más, o en Cauca con los ya tristemente frecuentes ataques a Corinto y sus alrededores, o las mal llamadas “bacrim” “águilas negras” “rastrojos” “urabeños” entre otros.

No le temo al hombre armado, le temo a quien desde su ostentosa oficina le patrocina, le envía, lo defiende y lo direcciona.

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