Resulta penoso ver la indignación que causa la supuesta "moda" violenta juvenil, quienes hemos estado en los planteles educativos durante tantos años, quienes hemos participado de los diferentes espacios juveniles y más aún quienes hicimos parte de los movimientos estudiantiles en Santiago de Cali, sabemos que no es un problema de hoy, que no es de los colegios exclusivamente y mucho menos que son los jóvenes los culpables.
¿Quien sino los adultos debemos atender a los jóvenes y educarlos? dice la máxima griega "Educad al niño y no tendréis que castigar al hombre" ¿en que fallamos entonces? ¿El modelo educativo es el idóneo? ¿Estamos preparando jóvenes para la vida, o para el trabajo? y ¿La autoridad aparece como eje formador o como elemento castrador y castigador?
Revisar los modelos educativos desde la infancia es vital pero estamos peloteando la responsabilidad del colegio a los padres y de los padres al colegio y ambos al estado y el estado a la Internet, a las drogas, a las bandas criminales a los grupos subversivos y una larga lista de "culpables" eso si muchos son los culpables, pocos los responsables, y solo nos alarmamos por ver la triste realidad de como los definió el rector de una institución educativa de la ciudad, "son huérfanos de padres vivos" esos "huérfanos" dándose machete en plena calle quinta, que escándalo, pero ¿que es lo que quieren decir?¿cual es el grito desesperado que con machete en mano tratan de hacer oír?. No podemos decir que son una subcultura, que hacen parte de una tribu urbana, a muchos de nuestros jóvenes no los une mas que el desespero de no "ser" de tener una existencia sin mayores niveles de pertenencia que al parche, a ese grupo medianamente homogeneizado por el descontento, y por un odio siempre creciente hacia la policía especialmente al ESMAD (escuadrón móvil anti disturbios).
Ayer eran las barras "bravas" de los equipos de fútbol, ahora son los "criminales" que hacen parte del bachillerato, los jóvenes de mi ciudad se manifiestan, en Cali nunca nos hemos caracterizado por mantenernos callados, este volcán esta por estallar, y se hace importante que busquemos alternativas más sensatas que atacar a punta de "bolillo" a niños de 11, 12 y 13 años lanzando gases frente a instituciones educativas y generando más caos y dando más motivos para mantener ese inherente espíritu rebelde ardiendo y quizás prendiendo fuego.
La fuerza bruta es eso bruta y fuerza, los jóvenes de Cali merecen más que eso.
La violencia juvenil es visible en nuestra ciudad. Es una expresión de lo deterioradas que están las familias y demás organizaciones donde crecen estos jóvenes, que tiempo atrás fueron niños.
ResponderEliminarEn acuerdo con la opinión que se transmite en este blog, más que culpables, se debe pensar y actuar en intervenciones que realmente lleguen a los niños y jóvenes y puedan enseñar, ojalá desde la familia, maneras creativas de usar el tiempo.
O la otra opción, la más facilista y trillada, sería seguir pensando en qué fue primero: si el huevo o la gallina. Depende de nosotros.
totalmente de acuerdo con la idea de que no se pueden caracterizar como subculturas, son simplemente una expresión de esta ciltura colombiana llena de conflictos, pero con pocos canales existentes para ser resueltos. Las autoridades locales elegidas democraticamente no les interesa ni le ha interesado los problemas de los jovenes, en últimas las estadisticas electorales marcan que estos son los que menos votan y esto en términos de réditos electorales no es llamativo para los que están en el gobierno y mucho menos para los que aspiran a llegar. eso sí, el tema se vuelve recurrente, ya sea por parte del gobernante de turno que intenta verse como líder audaz y comprometido y para los aspirantes a ese cargo que asumen que tiene la solución al problema.
ResponderEliminaryo no veo tanto este "problema" como tal, yo lo veo como una señal que miembros de esta sociedad intentan transmitir a l resto, como sociedad estamos al borde de la locura y en ocaciones prefiero que la locura se agudice a ver si empezamos a pensarnos como sociedad.
Esta ola de violencia juvenil, se la debemos en gran parte al narcotrafico, pues si entramos en detalle nos daremos cuenta que la creación de pandillas es precisamente para custodiar la venta de estupefacientes en los barrios y en los colegios, llamado MICRO-TRAFICO, todos quieren tener su propio mercado, claro sin dejar atrás la falta la educación,el desarrollo personal, el afecto familiar, la falta de oportunidad laboral y el aprovechamiento de tiempo libre.
ResponderEliminarVICARISTI.